LUCHAR CONTRA LA ADVERSIDAD!

¡Ser, pensar, soñar, imaginar… crear un mundo ilusionante alrededor del cosmos de nuestro cerebro! Vuelan y revuelan en la vía láctea de nuestro entorno imaginario infinidad de pensamientos, pero no sabemos o no podemos encauzarlos. Algunos se pierden, como lágrimas en la lluvia; otros se derrochan, como arena entre los dedos; pero otros toman carta de naturaleza, y son y se consolidan y salen adelante.

El sueño creativo, la voluntad emprendedora, el deseo de avanzar por una nueva senda en pos de un futuro mejor, perdiendo el horizonte que nunca se ha de volver a pisar, el caminante otea aquél hacia el que se dirige, una tierra de promisión, el dorado hecho carne…

La realidad cruza y se entrecruza, se vierte y se pervierte a cada paso, hasta hacer inaccesible el sendero, plagado de consecuencias imprevistas, donde vencer el miedo insuperable, donde se juzgará el valor incalculable, donde regirá el odio extremo y donde lo más normal sea la derrota inevitable…pero ¡nunca, nunca, nunca, rendirse!

Aún así, debemos seguir, perseverar, ser constantes en el esfuerzo, generosos en el sacrificio, inflexibles con el desánimo, favorables al progreso, pues solo cabe la victoria del espíritu indómito que todos llevamos dentro, aunque a veces caiga cansado, rendido o incluso más, herido de muerte!

¡Subir, trepar, querer crear, crecer queriendo que a nuestro alcance esté! Mantener vivo y colérico este ánimo es razón y cuestión de fe y por más bruces que nos estampe eso que dejamos en llamar destino, proseguiremos con paso firme, pues solo uno puede quedar: o el cruel averno del olvido o el soleado mirador de la esperanza.

Creer que hay un mañana y un mes que viene y se acumula, hasta doce, conformando un nuevo año, pero vivamos del presente, del aquí y ahora, del hasta pronto y nunca adiós, ni hasta siempre, porque todo transita tan deprisa que pasa sin apenas sentirlo y nada puede privarnos de lo que nos hace palpitar, como seres vivos que somos.

¡Es duro, sí, para qué engañarnos, despertar muchas mañanas y afrontar la vida con dientes y garras cual felino hambriento en pos de su presa, pero así fue, es y será y oponernos al destino, es ponerle puertas a la mar sin esperar una futura brava embestida!

Ser fuertes ante la adversidad, sobreponerse al dolor, al físico y al psíquico, al ajeno y al propio, al emocional, al pasajero, pues muchas son las piedras que saltan a nuestro paso y no siempre cuando mejor forjados ni preparados estamos.

Conservar la dignidad, el honor, el orgullo, el valor de lo que somos, porque para eso nacimos, para vivir y dejar vivir lo más placenteramente, aunque ahora todo resulte adverso y beligerante. ¡Seamos fuertes, el destino nos lo demanda!

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