¿A alguien le importa la actualidad?

Llevo casi un mes embarcado en un proyecto ilusionante, un barco que navega firme, con una excelente tripulación, por eso ahora no me dejaba caer por aquí. Pero tras leer una larga, muy larga entrevista de mi admirado Enric González en su Blogg a Javier Espinosa (http://www.jotdown.es/2012/03/javier-espinosa-y-enric-gonzalez-o-como-sobrevivir-al-periodismo-de-guerra/#comment-12371), he sentido el deseo irrefrenable de emborronar unas líneas sobre esta materia que tanto amo, como es el periodismo.

Cuando dos o mas periodistas se juntan, y ya no digamos cuando hay foros abiertos, o asambleas, o entregas de premios, etc., los periodistas nos miramos el ombligo y llegamos a creer que el nuestro es el más hermoso, el mas bonito, el mas redondo, pero la verdad es que todo el mundo, todo, todo, tiene el suyo propio y se lo mira y relame cuanto puede.

Pero tras leer a estos dos viejos camaradas que viven de milagro, que han dado la espalda a la muerte, que se han reído del miedo, que han oído el silbido de las balas tan cercano que lo han sentido como música fúnebre, realmente uno se plantea si es tan importante esto que hacemos el resto de los llamados “plumillas”.

Los hay muy pomposos, de los que flotan, de los que miran desde arriba con indiferencia, de los que nunca se hunden, de los que huyen cuando los demás se hunden, de los que se suben a otro barco mientras el otro va a la deriva y presumen de su condición de náufrago cuando no se han mojado ni los cuartos traseros…pero son los menos.

Y luego, en un segundo bando, mayoritario, como la tropa, como la soldadesca, estamos los demás, los que bregamos, los mercenarios de la pluma, los gregarios de lujo que sacamos brillo y lustre a los dorados de los demás, pero que nunca recibiremos laureles, salvo el reconocimiento ciego, mudo y sordo de nuestros iguales, que han mascado el mismo polvo, que han comido el mismo rancho y han bebido del mismo whisky de garrafa en horas y horas de escritura ante un folio en blanco, de redacción infatigable, de resquemor ante un dato sin confirmar, de una entrevista que no sale, de un teléfono vital que solo comunica, de esa crónica imposible de mandar…¡No, eso solo lo entendemos los de siempre, l@s chic@s de la prensa!

Nos batimos el cobre por una información para que luego la gente no nos lea como queramos, no nos escuche como merecemos ni nos vea como soñarían en casa. Hacemos todo por dar a conocer los hechos cuando a lo mejor ya no interesamos a nadie, o nadie nos puede comprar, o hemos sido superados por un mezquino programa de risas y obscenidades, o bien los mandos pomposos de los que hablamos antes consideran más relevante la amistad con el político de turno que la verdad que nos hará libres…

Nuestro oficio es este, quizá porque no sirvamos para otra cosa, quizá porque sea lo que mejor sabemos hacer, quizá vivimos por y para contar aquello que a los demás no les importa o no alcanzan…La realidad cotidiana está rodeada de historias cercanas, humanas, entrañables, pero ya se sabe que conviene distraer la atención para que miremos hacia otro lado…

En verdad no hace falta recorrer miles de kilómetros para ver miserias que puedes ver a quince minutos del centro urbano; quizá no veas órganos amputados, ni seres masacrados, ni personas asaeteadas ni acribilladas a balazos….o sí, pero tienen mucha razón estos dos perros viejos cuando dicen que tragedias humanas bestiales pasan en algún lugar del mundo…y solo tenemos ojos para la bofetada de una famosa a un mindundi en horario estelar de la caja tonta, mientras miles, decenas de miles, centenares de miles de congéneres…mueren cada día de hambre, de sida, etc., y nadie hace nada.

Todo escándalo que sucede en nuestro pomposo mundo tiene el eco necesario durante unas fechas, pues de todo se aburre la gente, pero esas causan avanzan, progresan, aunque nuestros ojos ya están pendientes del último gancho informativo, más jugoso, más sustancioso, porque en el fondo somos nuestra última historia! Y esa causa que tanto nos preocupó, que tanto nos alarmó, se queda en nada!

Así que…¿para qué demonios seguimos contando lo que pasa? ¿realmente a alguien más que a nosotr@s mism@s le importa cuanto sucede a nuestro alrededor? 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s