¡Quien manda, manda!

¿Qué hacer cuando tienes la absoluta certeza de que pasará justo lo contrario de lo que deseas? Cuando ves que tu equipo juega cada vez peor y la derrota se cierne como la oscura noche tras el ocaso, cuando ves que gobernará quien menos debería porque ha ganado por eliminación y no por convencimiento…Y no sucede aquello que anticipó Keynes de “cuando parece que pasará lo inevitable, sucede lo imprevisto”. No, no sucede, y no es no.

esfuerzo-2

Hay contingencias que se nos escapan, que no están al alcance de nuestra mano, ni siquiera cuando se suman muchas manos, porque hay otras mucho más poderosas por encima que superan en poder y fuerza la suma de las anteriores. La adición de voluntades sirve de poco cuando quien lleva la manija ha tomado la decisión contraria, la que le conviene a ese poder fáctico y tú, en tu mismidad, solo eres una micropartícula en medio del universo.

Recuerdo una viñeta del genial Quino en que puede verse una monótona sala de trabajo donde todos los obreros hacen la misma función y en idéntica dirección, hasta que un levantisco trabajador se rebela y pone el grito en el cielo, clamando un cambio radical, que expresa girando su mesa de labor en dirección contraria al colectivo. La masa obrera reacciona jaleándole enfervorecida, y respaldando su rebelión girando todos sus mesas al igual que su compañero. Tras el levantamiento, vuelve la monotonía.

Cada vez que en este país se ha producido un nuevo escándalo, sea del calado que fuere, afecte a quien afecte y, a poder ser, superior a todo lo visto por anticipado, nos enojamos todos, elevamos el tono de las críticas, pedimos dimisiones y responsabilidades penales, exigimos que rueden cabezas, pero como “quien manda, manda y en su zaranda nadie manda”, al final solo saltan chispas, oímos mucho fuego de artificio, se descuenta alguna baja de ridícula cuantía…¡y los marineros a correr que lo manda el patrón!

Con el transcurso de la profunda crisis económica que acabó en recesión, dejando tantas muestras de destrucción social, laboral, educativa, sanitaria, etc., por el camino y que hoy parece olvidada cual estigma del pasado pese a los estragos aún visibles, fueron surgiendo movimientos sociales de acampada por toda España como muestras de rechazo frontal y protesta por los ajustes y recortes, que luego derivarían en el nacimiento de nuevos partidos cuyas corrientes confluirían en uno solo: Podemos.

Parecía el afloramiento de un nuevo tiempo, donde se multiplicaban las opciones para elegir, pero tanto se polarizó el voto y atomizaron las voluntades políticas, que se bloquearon los cauces habituales por donde circulaba la nación y todo se desbordó. No supimos canalizar la corriente ilusionante de cambio y entre todos lo estropeamos.

Cabía una última ilusión para salir del atolladero, para despertar al durmiente narcotizado y sodomizado con los decretazos y las mordazas, pero entonces salieron de sus cavernas los ogros del pasado y demostraron quién manda aquí. Bueno, ellos y sus saurios mediáticos y empresariales que, con dos zarpazos, se cargaron a San Jorge, a San Pedro y a San Pitopausa que se les cruzara, porque ellos ya habían decidido por todos nosotros, sin importarles nuestra opinión.

esfuerzo

Días atrás fue TT #Terrorcon4palabras con motivo de la fiesta pagana de Halloween y fue muy celebrado uno de los que puse, “otros cuatro años más”, recién acordada la mezquina abstención de 68 abyectos diputados de un partido en vías de extinción que abre la veda para que otro Perverso Partido concluya su ominoso ciclo de devastación del solar patrio, hasta poder venderlo por parcelas a un fondo buitre extranjero, previa extinción de la hucha de las pensiones.

El infeliz superhéroe que pretendía “salvarnos” de las garras de los malignos, no ha sido tan listo ni tan hábil como algunos esperábamos, mostrando sus debilidades humanas, cuando hubiera debido encajar el golpe y resistir, sin mostrar sus heridas. Ahora solo puede errar por el reino de Hades mientras se esparcen las cenizas de lo que fue su bandada. Pero no será el último, pronto le seguirán otros, porque la maniobra aniquiladora, la caza de brujas, no ha hecho más que empezar.

Al resto, le recomiendo que siga la consigna que Sir Winston Churchill declamó a sus tropas al comienzo de la II Guerra Mundial: “¡Nunca, nunca, nunca te rindas! Por más dura que sea la batalla, por más fuerte que sea el rival, nunca te rindas”. Y ante todo desaliento, recuerden a William Ernest Henley “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s